domingo, 3 de diciembre de 2017

Sakki, ki mortífero

El Sakki, por su semántica —ki mortífero—, aparenta ser más negativo que el anterior, Zyaki, pero no se trata de eso, sino de cómo el ki se involucra en el golpe decisivo. No obstante, es preciso conciliar la idea de ki mortífero con lo espiritual. Conviene recordar que antes hemos tenido que conciliar el vencer sin vencer o el combatir sin adversario. El sentido es el mismo y por eso la intención —deseo— de vencer o dañar no es sakki.

Igualmente ha de tenerse presente lo aprendido sobre la mirada, me-zen, puesto que el sakki se puede percibir en ella. Quienes me han conocido en combate dicen que tengo una mirada mortífera, pero les digo que no se han fijado en que también tengo una mirada dulce. Pero otros sí se han fijado, todo depende de la situación.

Del mismo modo, cortar el ki o hacer perder el ki del oponente requiere, por parte uno, de un ki decisivo, tanto que resulte mortífero, lo que no significa asesino ni violento. Si recordamos lo que conté de los motoristas que me rodearon, fue precisamente el sakki lo que los paralizó y evitó una pelea. Añado aquí que un testigo presencial sintió miedo.

"Con dieciséis años de edad, me rodearon unos matones dos o tres años mayores que yo; portaban las cadenas de sus motos. Uno de ellos me preguntó qué iba a poder hacer contra ellos, esperando así que yo me acobardase delante de otras personas que se hallaban allí. Sin miedo, les dije que me atacaran, si eso era lo que deseaban. Recuerdo que sentí como un cosquilleo en la espina dorsal y que no pensaba en nada. No hubo ninguna pelea, fueron ellos los que se acobardaron".

En otra ocasión, estaba con un par de amigos en un bar; recuerdo que fui al lavabo y al salir vi que un grupo de camorristas estaba burlándose de uno de mis amigos, quien era un poco flojo de moral. Le dije que no hiciera caso, pero ellos continuaron con sus burlas, pidiéndole que se acercaran para estirarle de las orejas. Entonces dije en voz alta: «iré yo la próxima vez que te molesten». Eran seis, pero huyeron a toda prisa.



No se entiende fácilmente este fenómeno, porque en realidad lo que ellos buscaban era una reacción vulgar, más o menos violenta, pero ahora sé que se encontraron con un ki mortífero que no esperaban. Lo percibieron en mi mirada y al mismo tiempo en mi calma. Les corté su ki y se les hice perder.

Cualquiera percibe el sakki de un oponente —son pocos los que lo poseen—, pero es aconsejable aprender si uno mismo lo posee. Eso no debe de confundirse con enojo, antipatía, ni bravuconería. Lo esencial a tener es cuenta es que nos enfrentamos al sakki del oponente antes que a él mismo y viceversa. Si uno tiene delante a un criminal o a un cobarde ratero, eso no quiere decir que posean sakki. Tampoco el oponente iracundo, por lo tanto tenemos que saber a qué nos enfrentamos. De nosotros mismos hemos de procurar, como he dicho, conciliar todo lo que se halle en el interior.

Sakki, ki mortífero es un apartado que pertenece al capítulo "Renovar la vía" de mi último libro publicado "La táctica sin táctica, La quintaesencia de las artes marciales".

martes, 21 de noviembre de 2017

La llave del poder, Karate Duel 2

La película "La llave del poder, Karate Duel 2" está lista para su estreno el sábado 2 de diciembre de 2017, en el edificio Rascaña de Peñalba. Posteriormente se podrá ver en YouTube.


miércoles, 27 de septiembre de 2017

La Táctica sin táctica

 Por fin se ha publicado el libro tan esperado:

"La Táctica sin táctica, La quintaesencia de las artes marciales" 

Este no es libro libro técnico, ni pragmático, ni portador de currículo enmohecido alguno, ni enfocado a lo que de sobras es conocido por todos, sino a lo esencial que se esconde bajo la punta del iceberg de las artes marciales. Le será útil al practicante de las artes marciales y también a cualquier persona a quien interese la esencia de sí misma y de la vida.

La vía o camino, la relación entre cuerpo y mente, los principios naturales, y la táctica libre de esquemas y formas estáticas, así como el espíritu de las artes marciales, cuyo secreto es la vida que cada practicante es capaz de infundirles, son la quintaesencia de este libro.



Autor: Antonio Jódar Calpe

Publicado en septiembre 2017

Disponible en tapa blanda

viernes, 20 de enero de 2017

Karate Duel, La leyenda continúa, 14 de enero 2017

El sábado, a las 20 horas, por fin tuvo lugar el pase del cortometraje: “Karate Duel, La leyenda continúa”, con un público entrañable que se mantuvo atento hasta el final, regalándonos cálidos aplausos, los cuales se repitieron durante la entrega de unos diplomas conmemorativos a la Asociación de vecinos de Cárrica y a los actores que han intervenido en la película, así como también al director y al realizador.























¡Oh! Fue emocionante..., también el breve discurso que me tocó a mí, improvisado, claro. Después de todo soy un improvisador nato, tanto que la película se ha hecho sin guión inicial, aunque ya hemos acordado que lo primero de todo es el guión. Lo que dije me salió del alma, no obstante, y fue algo parecido a esto:

“La película es importante, el trabajo que nos ha costado lo es todavía más..., hay más cosas que pueden ser importantes en esta película, pero lo más importantes es este público, sin el que todo lo demás carece de significado”.

No fue una oratoria brillante, pero sí de corazón a corazón. Aparte de eso, recogimos con agrado los comentarios del tipo: ¡Oh!, el sonido, la música, la imagen, el color, la calidad, es... como una peli de verdad... ¡Menudo equipo, menuda cámara... habréis utilizado!

Se agradece de corazón. Pero la verdad es que el presupuesto de la película ha sido cero, hemos aprendido sobre la marcha, y la cámara ha sido la hermana pequeña de Sony, una marca que no cambiaremos seguramente en los siglos venideros.



Cabe destacar que algunos asistentes se fijaron en cierta filosofía de fondo, o sea, que no se trataba de patear sin más, sino que en la medida que se ha podido, en tan solo treinta minutos, se intenta resaltar el espíritu del Budô, así como de samurái, tal como indica el título de la película. Lo que sigue es un recuerdo fotográfico del reparto: